lunes, 18 de febrero de 2008

PAMPAN - VALLE INTERANDINO DE JULCAN




Pampán, hermoso valle inter andino de la Provicia de Julcán, ex hacienda de los Gutiérrez, pueblo encantador, por su clima y acogedor por su gente.
En torno al origen del nombre Pampán, al tener poca información de su historia, y al no estar convencido de lo que se nos decía, he tenido que investigar al respecto, encontrando que en Venezuela existe un pueblo tambien que lleva el mismo nombre, tiene las mismas características agrícolas y de clima, cuenta la historia que los conquistadores españoles en su afán y voracidad de tierras y metales preciosos clasificaron a los pueblos indígenas según la forma de producción y la variedad de los productos producidos. Así aquellos pueblos que producían para el consumo interno y para otras comunidades los llamaban pueblos de "Pueblo de doble pan o pan-pan" o como decimos nuestra tierra produce productos de pan llevar, teniendo en cuenta que nuestro pueblo fue gobernado por los hacendados y quienes seguramente le pusieron Pampán, que al parecer en España también hay un pueblo con el mismo nombre De allí, seguramente el temino de Pampán.
Dejando de la historia de nuestro caserío, hay hombres que tambien hacen historia y me quiero referir a mi paisano y amigo Eugenio Sánchez Bacilio, aquel muchacho que salio muy joven de nuestra tierra para labrarse un mejor porvenir en la costa, un notable ciudadano, amante de la pluma y el pincel, que tiene mucha calidad para expresar a traves de su bellos poemas las peripecias del hombre del campo, de los niños, del cura, del arriero, de las chinas buenas mozas, asi como de la naturaleza hermosa de nuestra serraanía . aqui les dejo unas pinceladas de Eugenio -el popular chalaca

MI TAITA NAZARENO

Nazareno taita y guía de mi pueblo,
consuelo de mis aciagos días
y de las noches inciertas de mi infancia.
Como añoro tiempos aquellos,
tiempos que sólo vuelven con el recuerdo.
Me parece que fue ayer,
me parece estar oyendo que:
la banda de músicos toca el “Alabado”,
mientras juego descalzo en la placita
buscando monedas y restos de cohetes.
Observo tímidamente tu angelical rostro
y me regocijo en el perfume de cirios y de incienso.
Mientras que a tus pies dos angelitos, juegan,
se esconden bajo tu manto y sonríen.
El Padre Carranza canta en latín,
y el cantor responde desde el palco;
Justino, con su lánguida figura y doliente mirada,
arrodillado agita una campanita.
Anunciando al Espíritu Santo
Los hacendados, sentados en primera fila.
más atrás el albero y el mayordomo.
Ancianas cubiertas la cabeza con finos tules.
Las ruedas de golpe a media misa
explotan Rompiendo los tímpanos,
sólo Justino, indiferente a todo estruendo.
Lloran los niños en la pila bautismal,
los padrinos arrojan el capillo,
a empellones nos quitamos los caramelos
y los “chivitos” vendiendo turrones, chirimoyas,
ollas de barro y harneros de calamina.
La banda de Julcán en la esquina de la plaza.
Pablo Lizárraga al frente con su sonora trompeta.
haciendo retumbar los peñascos.
Los fugaces cohetes surcan el cielo.
Los hacendados y sus invitados bailan en su patio dorado,
en la plaza los borrachitos saltan con botella en mano.
Las chinas palanganas estrenan prendas nuevas:
chompas de vistosos colores,
sombreros de palma y zapatos nuevos.
En la procesión tú vas sonriente,
el viento juguetea con tus rizados cabellos.
En medio de cánticos y rezos
va cayendo una lluvia de pétalos.
Después de contemplar tus campos, tu río,
tus laderas, tus caminos polvorientos
y repartir tus ricas bendiciones
Vuelves a tu lugar ¡Oh! Taita Nazareno.
de pronto surge una voz temblorosa por la emoción:
“Allí te quedas Nazarenito, Hasta el otro año”.
Besa la túnica, y las lágrimas nublan sus pupilas.

EL ARRIERO

Quiebra el silencio de la tranquila noche,
sonoro y taladrante, cual arenga un grito,
es copla, es melodía y es lamento,
es canción del arriero un ¡SOOO...! infinito.

Errante del camino y del ensueño,
fermento del lodo y del fuego,
bravo como el león, manso como el cordero
alma de soñador, cuerpo de acero.

Hijo de la soledad y del crepúsculo,
¡Oh!, rudo trajinante de sendero inmenso,
fornido cholo hecho de masa pétrea,
de la misma masa que fueron tus ancestros.

Arriero de caminos polvorientos,
fantasma de los puentes y hondonadas;
te persiguen tus huellas y tu sombra,
te cobijan las cuevas y majadas.

Viejos sacos de lana van repletos
de esperanzas que carga tu piara;
los frutos vivos de la madre tierra
maíz, trigo papas y cebada

Rebuznando desfila el gran mojino,
el shapra como siempre va primero;
y el pardo el más leal, el más sumiso.
el blanco y el azul, los pendencieros

En tu sombrero de junco percudido
una guatupa brilla cual lucero,
y por collar cual venenosa víbora
serpentea un látigo de cuero.

Un diminuto checo va entonando
su cadencioso cántico parlero,
acompasa al tropel de la piara
y endulza el bolo del misterioso arriero.

Batanes verdes son tus ralos dientes
pasajero del tiempo y de la vida,
dibujadas llevas en tus pies gitanos
hondas quebradas de tu geografía.

Las cumbres rezan tu melancolía
los fríos pajonales tus silbidos;
y con furia repiten las montañas
la canción del arriero un ¡SOOO...! infinito

Baja ya tus alforjas desteñidas,
detén tu caminar oh, noble arriero
y saca lo que guardas escondido
envuelto en mantel blanco con gran celo.

El aroma del fiambre se confunde
Con el olor de las flores cual incienso;
aplaca tu apetito buen arriero
y prosigue tu viaje satisfecho.

En tu trajín por sendas escarpadas
tu curtido pellejo se marchita,
va curvando tu hercúlea figura
y tus pasos son más lentos cada día

Cuando tus ojos se apaguen para siempre
y descansen tus huesos, gran arriero;
vagará sin parar tu alma viajera
por los caminos del universo entero.

Al final de tu huida sin retorno
sonará atronador un cántico bendito,
y por última vez se escuchará en la tierra
la canción del arriero un ¡SOO infinito!



LLUVIA

Lluvia andina, lluvia eterna;
agua de amor y de vida,
madre de las sementeras,
de los ríos y puquiales.

Gotas que caen del cielo
como perlas encantadas,
como flechas refulgentes
empapando al universo.

Eres sudor en los valles
y eres escarcha en las punas,
eres blanca, limpia y casta
cual ninfa de las cascadas.

Cuando el camino echa polvo,
cuando la flor agoniza,
cuando los cactus arquean
sus cadavéricos dorsos.

Llegas volando en errantes
blancos copos celestiales
y tus lágrimas inundan
prados chacras y quebradas.

Recorren tus manantiales,
por escabrosos parajes
escondiéndose en las pircas
y arrastrando cascajales.

Espíritu de las cumbres
consuelo de los labriegos,
formas charcos en los surcos
y duermes en los trigales.

Sangre del rayo sagrado,
jugo dulce cual maná,
fresco y límpido aguacero,
bendición del Dios Eterno.

Llevas oculto en tus nubes
el germen de la abundancia
en tus celestiales alas
de gigantes lanas blancas.

Lluvia, lluvia, ¿porqué mojas
el poncho del caminante,
y como sedosas brisas
acaricias mis recuerdos?

En mi triste remembranza
oigo a lo lejos el canto
de tejados sollozantes
en mis noches taciturnas.

Mas, cuando un suave susurro
despierte al pastor dormido;
será el cántico del viento,
o lluvia de la alborada.


LUNA LLENA

Espejo del Edén, tea encendida,
¡Oh! bella musa de virginal sonrisa,
rosa fúlgida de nocturnal otoño
burbuja solitaria, mágica lumbre.

Vas remando en tu balsa reluciente
de confín en confín el firmamento,
entre coquetas nubes vagabundas
y entre guiños de místicos luceros.

En tu lenta huída hacia el oeste
vas pintando plateadas las montañas
y los mares con sus danzantes olas
jubilosos alaban tu grandeza.

Dibujada en tu rostro está la imagen
de la Virgen Bendita, Madre Santa
con el niño durmiendo en su regazo
y su copo de nieve blanca y pura.

Esta noche yo vi por mi ventana
dos lágrimas correr por tus mejillas
y escuché como suaves melodías
exhalar tu tristeza en un suspiro.

¿Eres tú la que llora allá en el cielo?
o es mi sensible corazón herido
que sangra de dolor y languidece
por la nostalgia que me taladra el alma.

Al evocar la noche silenciosa
que por última vez besé sus labios
y la miré partir entre sollozos
una noche como ésta en luna llena.


FIESTA DE LA PATRIA

Es veintiocho de julio, fiesta de la Patria;
que la blanquiroja se enseñoree en todos los pueblos;
que las montañas sacudan el polvo de sus cumbres;
que destelle el relámpago en las heladas punas;
que la aves trinen de júbilo excelso.
Y tú, campana, que en los entierros lloras;
alégrate, sonríe y despierta de tu sueño arcano,
que vibren tus entrañas de bronce
y expulsa al infinito tu canto sonoro.
Río misterioso que bailen tus aguas al ritmo del viento,
que nuestros corazones exploten de gozo incontenible
porque es día de fiesta, fiesta de la Patria.
¡Oh vientos silvestres! rujan cual gigantes fieras,
cántenle a la patria sus loas de gloria.
Deténganse piaras, deténganse yuntas y peones;
¡Oscar! ¡Hijo mío! ¡Cuádrate como un soldado!,
Hincha las venas del gañote y con toda el alma
y todas tus fuerzas hecha a volar tu poesía,
que llegue a la las nubes y que estalle en truenos retumbantes.
Una voz infante desbordante de optimismo,
con mirada altiva lanzaba su poema al infinito.
“¡Bravo, bravo! Muy bien el cholito”.
En el patio de la escuelita un “batallón”
de veinticinco niños que aplaudían a vivando al Perú,
Sus caritas partidas, rebosantes de candor y ensueño.
“Que se tome la palabra el mestro de liscuela”
Él bien peinadito de chaleco y saco, de rostro sereno,
en sus gestos su diente de oro relumbraba;
el pecho se le derretía de patriotismo
y sus labios desparramaban un verbo florido;
rezaba la historia, las gestas heroicas
de los que murieron pagando la deuda de la libertad;
un Túpac Amaru, un José Olaya, una Micaela,
un tal San Martín que vino del sur libertando pueblos.
-Que marchen los alumnos en la plaza, por el empedrao-.
Los cohetes estallaban enredándose en los sauces
y los peñascos repetía estruendos interminables.
Comulgábamos el pan de trigo con todos los niños,
untando con rocoto, buscándole pleito a la chicha;
la botija del espumante licor sacro, en un rincón
despidiendo un aroma a fiesta y borrachera,
y en el rescoldo de las brazas de molle humeante
el perol repleto de mote y de esperanzas.
-Tomen su chicha cholos, emborráchense de ilusión
cortejen a las chinas buenas mozas,
trompéense, revuélquense en la tierra, alegren la fiesta.
Redulfo Reyes, toca la flauta hermano pa’ bailar
y con tu guaytana golpea a la burra,
a esa burra vieja, pellejo de zorro ganadero.
Bailemos el huaino que nació en los andes,
danza de pastores, peones y arrieros;
chanquemos las patas, rompámosla el alma a las piedras
hasta que los llanques se quiebren en trizas
porque es día de fiesta, fiesta de la Patria,
¡QUE VIVA EL PERÚ!


Autor: Eugenio Sánchez Bacilio
PAMPAN-PERU

domingo, 27 de enero de 2008

JULCAN - kAKAN (HOY EL ROSAL)






vista panorámica de la peña de la VIRGEN





KAKAN Histórico
RUINAS ARQUEOLÓGICAS DE KAKAN

Estos restos arqueológicos son viviendas construidas de piedra y barro, se encuentran ubicadas al Sureste del distrito de Julcán (a 20 minutos caminando) en el caserío El Rosal a una altitud de 3200 m.s.n.m., ocupando una extensión de 5 Hectáreas de terreno y están situadas, su mayor parte, en el tablazo de la Peña de La Virgen.
Las ruinas son construcciones de piedra y barro, muestran vestigios de haber sido viviendas presenta características de viviendas construidas de piedra labrada y barro con una altura de 120 cm aproximadamente, destruidas por el hombre y la naturaleza.
Además de estas ruinas en el Caserío el Rosal se encuentra el complejo arqueológico Cacán y el Señor de Cacán (momia).

COMPLEJO ARQUEOLÓGICO CACÁN:

Presenta las siguientes características:
El centro recreativo de la nobleza inca conformado por el palacio real, el almacén, cuevas, viviendas, graneros, andenes, la piedra del sacrificio, el acueducto y los baños del señor de Cacán (jefe de la civilización cacaréense), rodeado o cercado por la muralla real, todo esto de piedra labrada.











HALLAZGO DE LA MOMIA:
Su hallazgo se efectúo el 5 de noviembre de 1985 de manera fortuita cuando el Sr. Marín Ramírez Zavala se encontraba construyendo un corral para cerdos, para el cual tuvo que retirar las piedras que se encontraban alrededor de su vivienda. Debajo de una enorme piedra halló la momia asociada con otros huesos humanos y fragmentos de cerámica. Ésta momia se halla al lado norte de las faldas de un gran cerro Peña de la Virgen (en el lado norte central del cerro)
CARACTERÍSTICAS DE LA MOMIA:
Se trata de un adulto joven (aproximadamente 20 años) de sexo masculino, sin lesiones aparentes (Guido Lombardi Almonacin, Comunicación Personal, Junio 1997), presentando una posición de cuclillas. Mantiene un poco de cabello. El estado de conservación es de regular a malo por haber perdido buena parte de la piel, principalmente en la parte de la espalda:
Presenta tatuaje en una de sus piernas.
Presenta una antigüedad de 853 años A.C.el cerro).


TEXTILERÍA:
Presenta 4 tipos de mantos:
Un manto fino hecho de lana de ovino, que cubre a todo el cuerpo, cuyas características es de un hilo muy delgado con empleo de callado (unión).
Un manto grueso tipo gasa que cubría todo el cuerpo cuya característica es hilo hilado con empleo del callado y teñido con color verde oscuro, una franja aproximadamente de medio cm de ancho.
Dos mantos que cubrían todo el cuerpo con características de hilo hilado y con empleo del callado.
Además, se encontró que envolvía a todo el fardo, las características de esta faja es de 3 cm de ancho aproximadamente y es confeccionada de lana de ovino.
También se encontró una honda confeccionada de penca o maguey, cuyo diámetro es de 60 cm por 4 de ancho, trenzado por 4 vueltas.
Una soga que estuvo atado al fardo funerario de penca (planta natural).
En este fardo funerario se encontró rodeado de ichu (paja) dentro de un funeral tallado de piedra de forma rectangular.
CERÁMICA:
Presenta una diversidad de huacos de diferentes culturas como : Chavín, Mochica, Paracas, Nazca y Chimú.
Una cabeza clava (Chavín).
4 huacos retratos (Mochica).
Huaco negro lobular (Nazca).
RESTOS FÓSILES:
Un Cráneo Trepanado.- Fueron expertos en la trepanación craneana como los paracas, y que en esta parte de esta cultura también se practicaron.
Andenes.- Estos se encuentran en las faldas de los cerros, con proximidad al complejo arqueológico de Cacán, tiene una proximidad de 4 a 5 hectáreas, lo cual estos servían para el cultivo principal del maíz y papa.


Todos lo primero de mayo los habitantes del Rosal y alrededores madrugan aflorecer sobre las faldas del cerro la Virgen donde actualmente hay una vistosa cruz, donde los visitantes celebran bailando en banda de músicos y por la tarde bajan al llano a visitar a la momia y continuar con la fiesta al compás de los acordes de los cajeros y las famosas banda de travesera muy auténticas de la provincia.

sábado, 5 de enero de 2008

LA RENOMBRADA BANDA DE MUSICOS "LIBRES DE JULCAN"


LUIS DE LA PUENTE UCEDA Y LA BANDA DE MUSICOS LIBRES DE JULCAN
La grandeza y belleza de su Música hasta hoy lo seguimos escuchando y disfrutando los julcaneros con orgullo.
MARINERA EN SANTIAGO
Danilo Sánchez Lihón
–¡Corran!–¿Qué ocurre?–¡Ya llegó la Banda de Julcán!–¿Adónde?–¡Está bajando del camión a la entrada del pueblo! ¡Ahorita empiezan a tocar!–¡Corran!Corríamos calle abajo y a mitad de la cuadra llegaba el primer compás de la Marcha del Apóstol y se reventaban en el cielo azul los primeros cohetes con los que Luis de la Puente Uceda –el devoto del Patrón que la traía–, acompañaba su ingreso a nuestro pueblo.No alcanzamos a llegar a la esquina cuando ya la tarola, el bombo y el platillo de la primera fila aparecían por la bocacalle con los músicos vestidos de pantalón azul, chaqueta celeste y boina de color oscuro, dirigida por el "borrao" Lizárraga que, tocando su saxofón, iba marcando el ritmo siempre al lado de ellos. Los clarinetes, trompetas y trombones resonaban, y se sucedían los cohetes que pasaban rozando la cerca de los aleros hechos de carrizos y magueyes.Un estremecimiento de gozo, de alegría, de júbilo nos invadía el alma. Mientras que, por algunos retazos de sol, prendidos de algunas paredes de las casas altas, los gorriones cruzaban asustados ante el estallido de las trompetas.Hombres, mujeres y niños caminábamos detrás de la banda, con los ojos llorosos de gozo, de fe en nuestro Patrón Santiago, de agradecimiento a la Banda de Músicos "Libres de Julcán” que año a año llegaban para animar los días de fiesta. El gentío los seguía por la calle mayor y los mercachifles se paraban afuera de sus toldos para que la gente al pasar no los hiciera caer al suelo. Pero era inevitable que uno u otro se desarmaran con la avalancha de gente que seguía a la banda. Pero ese año se esperaba con verdadera fascinación un suceso tremendo: la llegada por primera vez a Santiago de Chuco, de la "Banda del Regimiento de Infantería 37 del Ejército del Perú", acantonada en Trujillo; compuesta por noventa músicos, y que venía gracias a la orden que había dado el General Carlos Miñano Mendocilla, héroe en la Batalla de Zarumilla y santiaguino ilustre. Así tendríamos el privilegio de oírla tocar acompañando el Anda del Patrón, en su procesión del Día del Alba, porque al día siguiente tenían que regresar para participar en el Desfile de la Región Militar, en Trujillo.–¡Noventa músicos! ¡No lo puedo creer! –¡Cuando desfilan sobrepasan una cuadra!–¡Jura hermanito!–Y todos los que tocan tienen grado militar, desde el Director que es Coronel.–Sus instrumentos brillan como el oro. No tienen ni una abolladura. Y obedecen al mismo reglamento militar como si fueran armas de guerra.–¡Es la mejor banda del Perú!–¡Ni en Lima hay una igual!Por eso, esa madrugada, cuando un grito herido nos anunció que dos omnibuses militares ya se veían desde el canto del pueblo, por la altura de Huayatán, saltamos de nuestras camas. Nos pusimos como sea los pantalones y corrimos veloces por las calles que llevan a las afueras del pueblo.¡Pero ya era tarde! Los inmensos vehículos verde-oscuro, con el escudo y la bandera del Perú, ya estaban detenidos al inicio de las primeras casas y saltaban desde dentro los soldados-músicos con sus instrumentos, corriendo a formarse en columna de a tres. Era una mañana de oro en la que el sol los recibía casi humillado, arrastrándose a los pies de esos hombres que parecía que no habían viajado por el camino polvoriento, sino que salían frescos y relucientes de una tina de agua.Ciertamente, la calle quedo pequeña. Y el jefe tenía una mirada imponente con la que los dirigía. –Es el famoso Tito Noriega, –corrió la voz entre hombres, mujeres y niños que los mirábamos asombrados. Cuando hubo revisado las tres filas de sus soldados, mirado y contado hasta los botones de los uniformes de sus músicos, el Director se puso adelante –no al costado como hacía el director de la Banda de Músicos "Libres de Julcán"–, alzó el brazo derecho y lo bajó enérgicamente, al mismo tiempo que todos ellos daban el primer paso y los sones de una marcha jamás oída torcían las paredes de las casas y deshojaban los eucaliptos de Santiago de Chuco. Todos nos quedamos quietos, pasmados por esa música sublime, infinita y sideral, que en la vida jamás habíamos oído.Reverentemente, los seguimos detrás. Nadie se atrevió a acompañaría a los costados, lo que sí ocurría con la Banda de Músicos de Julcán. Al enfilarse por la calle mayor, los mercachifles tempraneros supieron de antemano que tenían que recoger rápidamente sus toldos y arrimarlos a la pared, pues la columna de a tres, desde que la vieron aparecer, supieron que no se estrecharía por nada del mundo, ni se encogerían esos soldados para pasar debajo de las sedas y plásticos tendidos para hacer sombra.Yo no pude seguirlos hasta la plaza, sino que desde el mirador del tercer piso de mi casa me embelesaba escuchando los jirones de música que traía el viento. Mientras, nos apurábamos en pegar botones haciendo los últimos arreglos en la ropa nueva que la familia luciría ese año en la fiesta del pueblo.Contamos ciento veinte mojigangas o comparsas folclóricas delante del Anda del Patrón. El Apóstol lucía su capa escarlata recién bordada primorosamente por las monjas del convento de Santa Clara de Trujillo. Mas, nada superó la expectativa de ver pasar a los noventa músicos, rigurosamente uniformados de verde oscuro y con sus gorras e insignias fulgurantes.Hasta los enfermos y tullidos salían a sus puertas para verla pasar, convocados por esa música divina. Pero el gran revuelo era que en la noche esa banda –¡Dios y la virgen son santiaguinos!– animaría la retreta de fiesta en la Plaza de Armas.En mi casa, a las seis, ya habíamos cenado por el apuro, y desde esa hora ya estábamos preparados con nuestros abrigos y bufandas, y encasquetados en nuestras gorras de colores, ansiosos por escuchar la retreta de la gloriosa Banda del Regimiento de Infantería 37 del Ejército del Perú, acantonado en Trujillo.A las nueve la plaza hervía de gente y se quemaban avellanas, vacas-locas, buscapiques y ruedas que corrían por las sogas tendidas de poste a poste.A las doce en punto empezó la retreta con el vals Estrellita del Sur:"Cuando lejos de ti quiera penar el corazón..."...dejando colgados un lucero y una flor en el cielo de Santiago.Los espacios junto a la banda estaban acordonados por más policías que nunca, a fin de no permitir que la gente se acercara. Los niños se embelesaban mirando desde lejos al "Chato" Palomino que tocaba el redoblante, quien desprendía gozos y quejas con las baquetas:"No, no, no, me digas adiós,estrellita del sur,porque siempre estaréa tu lado otra vez,y de nuevo sentirla fragancia sutil..."Luego, interpretaron el paso doble Olé gitana, donde el sonido de los noventa instrumentos elevaban la plaza hasta colocarla en un picacho que solo dejaba entrever hacia abajo las estrellas azules del firmamento...Después tocaron el "agua e' nieve" El Cañaveral, donde el "Chato" Palomino realizaba unos revuelos que hicieron que toda la plaza vibrara de entusiasmo:"Que amarga es la caña dulcela que tienen que cortar.Pasar la vida enteradentro del Cañaveral.Pobres los negros esclavosque para ganar su panse pasan la vidadentro del Cañaveral".–¡Viva la Banda del Regimiento 37 del Ejército del Perú, carajo!–¡Que viva!–, respondía unánime la gente.Luego de un breve descanso ejecutaron Melgar, donde los adoquines de la plaza se removieron y hasta los viejos en los rincones se pusieron de pie como levantados por un llamado ineludible. Nadie fue indiferente a la música, ¡y a quien no se le hinchó el pecho lleno de una emoción profunda!También interpretaron el fox-trot Sobre las olas; la polka Tacna. el vals Clamor.–Nunca Santiago escuchó nada parecido hasta ahora-, comentó uno.–Y déjate que con las marineras nadie los gana. –Claro. Ellos animan la Fiesta Nacional de la Marinera en Trujillo.En ese preciso instante, justamente, arrancaron con la marinera San Miguel de Piura, que remata así:"San Miguel, San Miguel.San Miguel, al anochecer..."Era inimaginable. Más que la Banda del 37 ya no podía existir en ningún lugar del mundo, ¡imposible! El cordón que habían hecho los policías parecía a punto de romperse en cualquier momento.En eso, desde la esquina del campanario se oyeron los sones de la marinera Cachicadán de los hermanos Arias Larreta.¿Qué ocurría? ¿De qué se trataba? ¡Quiénes eran! ¡Qué estaba pasando!Era la Banda de Músicos "Libres de Julcán". que así nos recordaba que también existía. ¡Nos habíamos olvidado tanto de ella, Dios mío! Nos quedamos anonadados, escuchando sin escuchar; sólo tratando de ubicarnos donde estábamos y qué es lo que sucedía. Volteamos la cabeza, los ojos y luego el cuerpo para mirar estupefactos. Allí estaban con su uniforme azul y soplando con desconocido denuedo y embeleso sus instrumentos.¡Se habían atrevido a interponerse en el inmenso espectáculo, sobrehumano espectáculo, que estaban dando los músicos de la Banda del Regimiento!La sorpresa nos había tornado tan de improviso que cuando cesaron aún no habíamos tenido tiempo de evaluar ni asimilar bien la pieza musical. Algunos corrieron donde estaban los de Julcán y otros se quedaron donde estaba la Banda del Regimiento.Yo vi que algo cuchicheó el Director Tito Noriega a sus hombres, que se hicieron más altos y dirigieron una mirada altanera y de desprecio a la esquina donde la Banda de Julcán terminaba de ejecutar su interpretación.Y arrancaron con la marinera Cinco de Agosto cuya letra la sabíamos de memoria:"Yo vengo desde muy lejosvengo desde Morropón,a ver a mi crucesita,cruz de Motupe,cruz de Chalpón".Después de aquella marinera ¡qué podía hacer la Banda de Julcán! ¿Tendrían algo mejor para presentar? ¿No había sido una tremenda osadía, temeridad y falta de juicio, interponerse en la fascinante retreta de la Banda del Regimiento? Pero no se dejaron esperar, ingresando de inmediato el redoblante, luego los trombones de vara y los bajos que hicieron en la plaza un silencio reverente. Entraron de lleno las trompetas, los saxos y clarinetes. Estábamos hechizados. Era el huayno Neblina blanca, interpretado de tal modo que nos dejó sobrecogidos:“Neblina blancadel mes de mayo.Tú eres quien robamis esperanzas".Una perla, una joya de música que hizo latir intensamente nuestros corazones y lagrimear, sin poder contenerlos, a nuestros ojos.Arrancó entonces la Banda del Regimiento con redoble de tarola y los acordes de La chica que me quiera. Hubo un griterío y los primeros compases de:"La chica que me quieraquiérame asísuelta su cabelleranegra y hechiceraque me haga sentir".Y su fuga:"Saca la piedra del ríosaca la piedra del marporque me vas a alocar, ¡ay, ay, ay!porque me vas a matar".¡Y ahora qué haría el "borrao” Lizárraga! ¡De dónde tendría que sacar fuerzas!Alguien empezó a quemar cohetes, y en ese estruendo emergió desde lo hondo la dulce y total marinera Cinta negra en el pelo con la que se bailaba, pasada la medianoche, en las fiestas hondas de Santiago."Cinta negra en el pelonegrita, te has amarradoAntes que yo me muera,te has enlutado,chinita ¡cómo no!".No nos dieron tiempo a dar rienda suelta a nuestra emoción, porque así lo habían planeado, cuando arremete la Banda del Regimiento con la marinera El huaquero viejo:“Yo soy el huaquero viejoque vengo de sacar huacos,de la huaca mas arribade la huaca mas abajo..."... solemne al principio. para luego entrar con turbulencia de río bravo que invade sementeras y campiñas:“Huaquero, huaquero,huaquero vamos a huaquear...Coba, coba, coba al amanecercoba, coba, coba al anochecer..."–¡Qué hermosa, Dios mío!Reventaron cohetes en el cielo: Chim...¡pum!, chim...¡pum!, chim... ¡pum!...–¡Viva el Perú, carajo! –se oye aquí y allá.¡Son esos quiebres de las trompetas de la marinera los que tuercen las canaletas de las tejas en los techos altos de la plaza; tuercen la plomada de las paredes y le sacan ojos al estucado de los magueyes en la cercha de los aleros!¿Y ahora?, dijimos. ¡Qué hará la Banda de Julcán! Pasaron breves segundos y se oyó el redoblante, luego el bombo y los clarinetes. ¡Qué sería esta vez! Entraron los trombones, interpretaban la marinera China santiaguina. Entonces la plaza se vino abajo con el griterío de júbilo de la gente."China santiaguinaqué tienesporque no me miran tus ojos,será porque tienesotro quereryo también lo tengoigual que tú..."El pueblo no sabía qué hacer. Nos tocábamos el cuerpo para saber que estábamos vivos. Fue la apoteosis. Toda la plaza aplaudía y de uno y otro lado se oían los ¡bravos!, entre los clarinetes que seguían:"Cada vez que vengoal sitiodonde prometistequerermelágrimas me faltanpara llorarcorazón me sobrapara querer..."Allí surge un ¡viva Santiago!–¡Viva el “borrao” Lizárraga!–¡Qué viva la Banda de Julcán!–¡Qué viva!Era estupendo, sobrehumano, no se podía soportar tanta belleza. La gente se enjugaba las lágrimas en los ojos, volvían los estruendos de bombardas en el cielo.Fue en ese momento que vimos que un hombre alto, con casaca de hebillas, avanzó hasta la tribuna oficial. Era Luis de la Puente Uceda, quien tendía la mano invitando a bailar a alguien... ¿A quién?No veíamos a quién; porque la gente se puso de pie y se arremolinó para mirar.Era nada menos que a Amada Ganoza, cortejada por el Subprefecto Mayor Mejía Camacho, y quien en ese momento era su invitada de honor en la tribuna.Hubo un rumor de miedo entre toda la gente.–¡Bailamos! –se oyó que le repitió tendiéndole la mano. Ella dudó, arrebolada por la vergüenza.–Está indispuesta. No baila. –Dijo secamente el Subprefecto.–¿Bailamos? –¡No bailará!Luis de la Puente no se dignó siquiera mirar a la máxima y temible autoridad política y militar de la provincia. Tenía los ojos ansiosos e ilusionados clavados en los ojos de Amada.El Subprefecto puso la mano en la cacha de su revolver, soltó el cintillo que abotonaba la funda, lo extrajo y dejó lista el arma con el cañón apuntando.Un silencio de muerte se hizo en la plaza y hasta la misma banda paró sus acordes bruscamente.Entonces ella, sin dejar de mirar a Luis, se inclinó, le tendió la mano y dio un paso adelante. La banda volvió a estallar:"Cuando me vaya, negrasantiaguina de mi amor.no me dirás que me has dejadoni dirás que te dejé".Un griterío de júbilo se alzó incontenible. Ambos salieron entonces por el medio de la tribuna y bajaron por el escalón del tabladillo.Ya en el suelo ella se sacó los zapatos, caminó cogida del brazo de su pareja, con pasos y ondulaciones de su cuerpo para seguir los pasos grandes de él, que tenía la cara iluminada y el cabello cayéndole en dos mechones por la frente. El pueblo hizo un callejón y la Banda de Julcán avanzó al centro.Como la algarabía se había desatado, la Banda del Regimiento de Infantería 37, se cuadró militarmente, hicieron un giro en escuadra y se deslizaron después como una culebra que se desenrosca, en columna de a tres por la solitaria calle de “El Comercio".En la esquina del billar del Hotel Santa María abordaron los omnibuses que los esperaban. Y partieron rumbo a Trujillo.Mientras tanto, la pareja llegó hasta el centro del ruedo. Él se retiró unos pasos alzando el pañuelo sin quitar sus ojos de los otros ojos, retándolos con un movimiento y con una sonrisa.Ella también levantó su pañuelo y avanzó haciendo un círculo, como si fuese una paloma lanzándose a volar."Cuando me vaya negrasantiaguina de mi amorno me dirás que me has dejadoni dirás que te dejé."Él correspondió, por el otro lado, con un compás de caballo de paso hasta dar una vuelta y, cuando los platillos hicieron la primera entrada, ya estaba frente a ella en un contrapunto de encuentros y desencuentros.Los bajos, seguidos de los clarinetes, dan fin al rodeo y se sumergen en la primera fuga. Ella abulta la cadera, vuelve a echar el busto para atrás y los senos se le pintan turgentes en el fondo de la noche.–¡Bravo!, –gritan de uno y otro lado.–¡Voy a ella!–¡Voy a Lucho!Allí viene el molinete. La larga trenza se mece pasando ora al hombro izquierdo ora al hombro derecho. Los labios se hacen carnosos como una fuente de promesas. Y no se asientan los pies en el suelo. Las trompetas afiladas tasajean el alma con sus cuchillos.–¡Qué sabrosura de mujer!–¡Qué primor de muchacha! –se oye decir."Digas, pues, lo que digasestás en mi pecho ya,y en él irás donde seaaunque lo quieras o no."La tarola hace un nuevo pase de redoble. Ella gira con el rostro y el cuello tendido y hace un vaivén en la cara de su pareja. Los ojos sin despegarse de los otros ojos. Él la corteja y finalmente la reta en un sitio donde ella levanta las faldas y zapatea con las pantorrillas al aire, mientras él castiga el suelo con su pañuelo.La música cesa y surge otra vez el redoble de tarola. ¡Es la fuga!"Dizque los quereresson pura ilusión.Y que los cariñosflor de un día son."La pareja, otra vez se ha puesto frente a frente. Ella avanza en círculo, él casi sin moverse y sin dejar de sonreír, gira; hace dos quiebres con el cuerpo y nuevamente espera."A la vida corazón,se la acepta como es.Ella misma ayayayayno es sino pura ilusión".Revientan cohetes: chim... ¡pum!, chim... ¡pum!, chim... ¡pum!Es el arrebato. Él, casi en cuclillas y estirando el cuello, arrogante y a la vez rendido, le besa los vestidos sacudiéndole el pañuelo al ritmo de los platillos, como queriendo rajar la tierra para arrojarle simiente nueva. Y ella, ofreciéndose como fruto glorioso a la fecundidad de la vida.El Subprefecto ha dejado bruscamente su asiento y desaparece con duros pasos por una esquina de la plaza."Goza y canta corazónsin mirar el porvenir.No hay más que una realidad:la que está dando su flor".Así, la marinera ponía encajes nuevos en el borde de los techos de las casas vetustas de la plaza de Santiago.Y mientras los compases de los instrumentos subían límpidos hacia el firmamento, y mientras rechinaban los platillos con la fuga, en un ritmo incesante, febril, de zapateo sobre la tierra virgen, alguien encendía el primer castillo que comenzaba a derramar chorros de luz como guirnaldas de todos los colores con el estruendo de las avellanas."... la que está dando su florpara luego perecer".Fue allí cuando todos cogieron sus parejas e invadieron el ruedo.En el cielo de Santiago sonaban las bombardas, se elevaban los globos y estallaba la alegría del pueblo en el centro de la plaza y en el corazón de todos los hombres y mujeres.

lunes, 3 de diciembre de 2007

JULCAN Y HUASOCHUGO

HUASOCHUGO PARA EL PERU Y EL MUNDO

Lo que todo estudiante julcanero debe saber:

La ciudadela de Huasochugo se extiende a lo largo de 5 Km. sobre la cresta de tres salientes y planicies del cerro del mismo nombre, ubicándose en la margen izquierda del río La Vega, perteneciendo a la actual Provincia de Julcán (creada mediante Ley Nº 25261 del 19 junio de 1990), distrito de Huaso. Limitando por el Oeste con la parte superior del río Virú, por el Este con Unigambal, por el Norte con Julcán y por el Sur Oyón. Tiene una altitud de 3,739 m.s.n.m. entre los 78º 27´38‘’ de Longitud Oeste y 8º 15´ 12´´ de Latitud Sur.
El asentamiento ocupacional Huasochugo, presenta una variedad impresionante de grandes construcciones en buen estado, las mismas que están circunscritas y unidas a través de corredores y accesos. El tamaño de las edificaciones es variado, presentando muros elevados donde es posible ver características que incluyen una modalidad constructiva de aglutinamiento y planificación de una arquitectura multisectorial, en donde hay existencia de patios y pasadizos angostos, que permiten a grosso modo tener la idea de una arquitectura probablemente de aspecto residencial, de élite o tal vez enmarcado a lo administrativo, sin descartarse la posibilidad de funciones ceremoniales en el lugar.
Entre los aspectos llamativos del sitio arqueológico encontramos la edificación en la cima norte, la cual solo tiene una sola entrada de acceso a la planicie, la misma que permitía ingresar a este conjunto de edificaciones arquitectónicas, que por sus cumbreras aún presentes fueron cubiertas con techos a dos aguas. Todo la cima fue encerrada con un muro perimetral a base de piedra canteada y argamasa de barro, contando con un solo ingreso el cual restringe su acceso a una modalidad de fortificación, en su interior presenta una armazón aglutinada de estructuras rectangulares y cuadrangulares, existiendo presencia en sus muros de puertas, ventanas y hornacinas, todos estos ambientes estaban asociados con amplios espacios abiertos conducidos por angostos pasadizos.






En cuanto a la modalidad constructiva se ha observado que los sitios actualmente presentan diferencias en el tipo de arquitectura; lo que hace pensar en aspectos funcionales para fines administrativos, como también de probables viviendas de elites, se observo en la superficie algunos fragmentos de piedra trabajados “Muiscas” (morteros rústicos), así como chungos y batanes.
La relación existente del valle con la cima del extremo norte de cerro Huasochugo, es una diferencia aproximadamente de 1,300 m. de altura, siendo visible tanto por el Norte como por el Oeste, un profundo abismo que hace imposible el ascenso o descenso por estos lados.
Es mas factible hacer la travesía para llegar a esta parte del sitio arqueológico, siguiendo la ruta que viene en dirección sureste, a través de un camino prehispánico adyacente al pequeño caserío de Canras o “Yunyun”. Por su amplitud es probable que se trate de una vía pública de acceso al lugar el cual comunica con otros sitios arqueológicos, también se dirige a los valles costeños que Chao y Virú. Respecto a los caminos prehispánicos, se nota en parte conservados alcanzando más de dos metros de ancho, pasando por terrazas exprofesamente construídas e incluso dentro de campos agrícolas, siendo notorio en la perifería occidental de Huasochugo, diversas secciones del camino principal el cual se conectaba a una red de caminos entre los cuales uno de ellos llega a Oyón, otros se extienden hacia la parte baja en dirección a la costa, uniéndose a “Huacapongo” y “Pueblo Indio” (parte alta de Virú).
Los estudios realizados en la zona norte de Perú en la década del 40 a través del Proyecto Virú, dirigido por Willey (1953), se centraron en la parte media alta y baja de este valle específicamente en la franja costera, entre sus objetivos estuvo la identificación de patrones de asentamiento; pero no hubo una prospección y reconocimiento de los sitios en la parte alta de la cuenca, para así tener una mejor comprensión del desarrollo social y cultural en esta parte limítrofe y natural con la sierra.






Inicialmente las investigaciones en la Sierra norte de Perú son muy escasas y fragmentarias, pero aún así se cuenta con aportes hechos por los esposos Topic (1978, 1979, 1980), quienes en un estudio basado en fortificaciones prehispánicas en la Sierra, abarcaron los valles Virú, Moche y Chicama. Entre sus objetivos fue identificar las fronteras limítrofes de los poderes del norte, así como localizar cambios ocurridos en el tiempo, además versan sobre ocupaciones estratégicas y fronterizas con la costa, sumándose las rutas de mayor intercambio.
Entre los antecedentes del sitio arqueológico Huasochugo se tiene las notas de reconocimiento preliminares que hiciera (Savoy 1970; Zaki 1982), quienes describen la arquitectura de pueblos grandes en la cuenca alta del Virú y Chao, Jaeckel (1983), en base a la identificación de fotografías aéreas le fué posible reconocer una compleja red de antiguos caminos, que se unían en Huasochugo, elaborando un levantamiento planimétrico del conjunto arqueológico; describe cinco principales sectores interconectados que le permitieron identificar características propias para cada lugar, a estas unidades las denominó arquitectura de Elite, clase popular, de función especial, defensiva y de entierro o cementerio (Jaeckel 1983:33)En la exploración que hizo Jaeckel (1983) observó que en ciertas unidades de los Cerros Chico y Grande, tenían variación en lo que respecta a la cerámica de superficie, presuponía un origen más temprano en el sitio, identificó como Gallinazo a los fragmentos blanco/anaranjado, los fragmentos rojo/blanco considerando como parte de floreros para la fase Moche IV y V, y en cuanto a los componentes de caolín los consideró para las culturas provenientes del Callejón Huaylas, presuponiendo que era la ocupación más larga, por lo menos en algunas partes del sitio. Asumiendo la contemporaneidad y fecha de Huasochugo, considero que podría empezar a acercarse a la configuración general del lugar, con una tentativa referente al aspecto funcional, sus objetivos iniciales dentro del reconocimiento fue evaluar las características básicas de acceso del sitio, reflejado principalmente en caminos, accesos y arquitectura asociada, así como la fortificación del sitio (Ídem 1983:12).
La descripción sobre Huasochugo que Pérez (1994) hace en el inventario de sitios arqueológicos de Santiago de Chuco, reconsidera lo que Jaeckel venía sosteniendo sobre restos de alfarería correspondientes a distintos estilos, destacando fragmentos Virú, Moche IV, Cajamarca I y II, Recuay, Huamachuco, Chimú medio y numerosos tiestos erosionados de uso cotidiano. Con respecto al patrón arquitectónico, observó que estos difieren con los de Marcahuamachuco, principalmente en la forma de construcción de sus galerías y distribución de los recintos con patios selectivos, reconociendo que en el aparejo de los muros existe cierta semejanza. Llega a formular que los restos de cerro Huasochugo se relaciona con la arquitectura de los cerros Chamana, Urumalca, Quinya y Sulcha en Otuzco, Acque y los poblados menores de Larcalle, Calvarío Horcón y Calamarca en Santiago de Chuco, lo cual le permitió plantear la hipótesis de un nuevo desarrollo regional Temprano en la sierra Norte” (Pérez 1994: 242).





La consulta hecha al Dr. Topic (2003) según referencía verbal, manifiesta que el sitio tiene una ocupación en el Período Intermedío Temprano y Período Intermedío Tardío, siendo la mayor parte de la arquitectura probablemente al Período Intermedio Tardío.
De nuestra visita y recorrido en el lugar se ha observado la presencia de fragmentos de bordes y labios que manifiestan cierta homogeneidad con otros lugares de la sierra así como en la costa, donde hay la existencia de ollas sin cuello, otras de cuello corto y expandido, variando de acuerdo a su tamaño.
Lo escasamente reportado hasta la actualidad, mayormente esta centrado en base a la observación del lugar, no existiendo aún excavaciones arqueológicas que permitan aseverar las hipótesis planteadas, a fin de obtener mayor información del lugar. Se requiere de futuros proyectos de investigación enfocando el extenso asentamiento de Huasochugo, bajo una perpectiva y búsqueda de respuestas a las interrogantes sobre su interrelación entre la costa y la sierra, identificar sus diversos períodos, entender los propósitos funcionales de la infraestructura asi como las unidades de soporte poblacional, a fin de considerar la idea del dominio territorial y su amplio radio de patrón regional, buscar las relaciones a tráves de los análisis de diversos recursos disponibles y las evidencias materiales.
Considerando que la mayoría de los estudios se han centrado en la franja costera, (en la década del 40 con el proyecto Virú), dirigido por Willey (1953) tuvo como objetivo identificar patrones de asentamiento, basados en la prospección y reconocimiento de los sitios básicamente en la parte baja y parcialmente en la media alta del valle Virú. En la parte alta no se realizaron ningún estudio a fin de tener una mejor comprensión del desarrollo social y cultural en esta parte limítrofe y natural con la sierra.
Los estudios dentro de la sierra liberteña, proceden principalmente de las provincias de Huamachuco, incluyendo Otuzco, datos que provienen de una sección transversal que se extiende desde la costa hasta el “divortium aquarum”, como resultados de dos provectos iniciales, el primero realizado entre 1977-1980. fué básicamente un reconocimiento de los sitios fortificados, mientras que el segundo, entre 1981 y 1984, se concentró en el área de Huamachuco. Los esposos Topic, basados en el reconocimiento de sitios fortificados en el valle de la costa, revelan puntualmente que ningún sitio fortificado existió antes del período Puerto Moorín (Formativo Tardío). Así mismo el estudio de las fortificaciones prehistóricas en la sierra norte de Perú desarrollada en 1977, tuvo como objetivo la identificación de fronteras y los poderes del Norte, así como localización en los cambios ocurridos cronológicamente, sumándose a ello las rutas de mayor intercambio (Lange Topic y Topic 1981), (Lange Topic et.al 1881); (Topic y Lange Topic 1983, y Topic 1987).





Las investigaciones realizadas al Sur del valle Chao, por Wilson (1987), establece cierta similitud de desarrollo para el Intermedio Temprano, existiendo comunicación con la sierra a través de rutas de interacción entre los sitios habitacionales de trazos rectangulares o polígonos irregulares mucha veces aglutinados, con presencia también de estructuras defensivas siendo el caso de Pampa Las Salinas, Quebrada de Palo Redondo donde evidencia un alto nucleamiento densa población y una vía de comunicación hacia las partes altas (Wilson 1987: 140).
El sitio arqueológico Huasochugo, es uno de los asentamientos ocupacionales de suma importancia, presenta una construcción de características estratégicas, siendo un gran asentamiento segmentado a lo largo de 5 Km. que se ubican en la cresta y planicies de los cerros del mismo nombre. Parte de su geomorfología tiene una relevancia obvia debido la comprensión de su valle interandino con los ríos colectores al río Virú, trayecto en que se ubicaba una serie de pasos naturales o abras que permiten cruzar la cordillera facilitando la comunicación por diversas rutas que lo hacen accesibles con relación a los valles costeñosLas quebradas y colectores que confluyen en el río Virú, permiten tener acceso de ser un camino natural, sumándose los elaborados por la intervención de la mano del hombre, los cuales interrelacionan con otros lugares arqueológicos y estos a la vez con la costa, entre ellos tenemos, por el Sur el camino que conduce a Oyón, siguiendo el trayecto a Chorobal y de allí al valle Chao. Entre la red de vías se suman otros al norte, que bajan al Moche y el camino directo que baja a Virú; pasando por sitios arqueológicos de Huacapongo, y desde este punto a otro asentamiento de importancia en la localidad de Codornada, conocida como “pueblo indio”.
Considerando lo mencionado por Willey (1953), que en el valle Virú existía una concentración de sitios exprofesamente asentados cerca de Huacapongo, valle estrecho con una población de muy alta densidad en una área relativamente pequeña, no descartó una considerable población en la parte baja del valle, las cuales se encontraban esparcidas en una zona mucho mayor. En cuanto a la categoría de sitios que presentaban características defensivas, sostuvo que eran para repeler posibles ataques de las poblaciones de la sierra (Willey 1953: 92-100).
Se ha mostrado que en la costa norte, existió una tradición continua de cerámica, identificado desde el Período Intermedio Temprano hasta el Horizonte Medio (Mackey 1982). La asociación de cerámica con Moche, Cajamarca, Chimú y otras mencionadas por Jaeckel (1983) y retomadas por Pérez (1994), serian un indicador sostenible de las relaciones dinámicas de intercambio e interacción entre la costa y sierra, que se habrían dado una relación muy fluida en los Períodos Intermedio Temprano e Intermedio Tardío (200 años a.C. hasta los 1470 d.C.).



En lo que respecta a la arquitectura en Huasochugo, Jaeckel (1983) sostiene que las muestras del aparejo de piedra bien elaborada y que caracterizan al sitio estaban asociadas con cerámica Moche IV y cerámica doméstica Cajamarca. Es muy relevante la adaptación de la arquitectura a la cima y pendiente del cerro, con el espacio urbano extendido hacia la ladera y cuyo entorno físico adyacente estaría separando una arquitectura de élite de las viviendas comunes. La arquitectura de élite está formada por pequeñas unidades residenciales, compuestas por recintos cuadrangulares conectados entre sí, los cuales tienen pasajes angostos y vanos, banquetas, nichos de cuerpo entero y hornacinas. Algunas de las unidades residenciales presentan batanes y piedras de moler con restos de comida, habiéndose observado huesos de cérvidos (Jaeckel 1983:14).
Se tiene identificado el Período Intermedio Temprano por la asociación observada de fragmentos en superficie, con aspectos arquitectónicos que van desde los muros perimétricos hasta edificios grandes en altura, teniendo varios pisos y recintos agrupados en sub-unidades habitacionales con sus patios y corredores, así como angostos pasadizos, graderías que conducen a diferentes niveles de espacios abiertos, algunos de estos con banquetas. En lo que respecta al Período Intermedio Tardío, se les identifica a recintos agrupados en sub-unidades habitacionales amplias, también con sus patios y corredores angostos en forma rectangular.
Pérez (1994) sostiene que Cerro Huasochugo contiene restos de alfarería correspondientes a distintos estilos, destacando fragmentos Virú, Moche IV, Cajamarca I y II, Recuay, Huamachuco, Chimú medio y numerosos tiestos erosionados de uso cotidiano. Con respecto al patrón arquitectónico, manifiesta que difiere con Marcahuamachuco, principalmente en la forma de construcción de sus galerías y distribución de los recintos con patios selectivos, reconociendo que en el aparejo de los muros existe cierta semejanza. Llega a formular que los restos de cerro Huasochugo se relaciona con la arquitectura de los cerros Chamana, Urumalca, Quinya y Sulcha en Otuzco, Acque y los poblados menores de Larcalle, Calvario Horcón y Calamarca en Santiago de Chuco, lo cual le permite plantear: si ¿ Huasochugo sería parte de un nuevo Desarrollo Regional Temprano en la Sierra Norte?.
El sitio arqueológico Huasochugo destaca geográficamente tanto por su extensión, su arquitectura y planificación, esto hace un asentamiento único de importancia con estas características, dentro de los limites fronterizos entre la Costa y la Sierra, siendo necesario relacionar corredores, depósitos, accesos estrechos y entorno natural. Su ubicación estratégica, sus elementos arquitectónicos así como su protección defensiva señalarían que allí se habría estado controlando la recepción, administración, extracción y producción de bienes procedentes de su medio natural y otros procedentes de intercambios, etc. Los caminos estarían cumpliendo una función de continuo transito al lugar, pues su ubicación fronteriza con la costa permitió que ejerciera desde allí una influencia, interrelacionando con otros poblados y los que se ubican en las partes bajas del Virú como Huacapongo, pueblo indio,por el Sur con la zona de Oyón siguiendo el trayecto por el camino a Chorobal y de allí al valle de Chao. A través de las propuestas hechas por Jaeckel (1983) y Pérez (1994) proporcionan datos sobre Huasochugo el cual se extiende a lo largo de antiguas rutas de tránsito que conectan directamente a la costa, y que el intercambio de productos fue constante a través de estos caminos.






El reporte de Willey (1953) al explorar algunos asentamientos en el valle de Virú, señala un precedente en que la población se concentraba en pequeñas áreas de poblaciones aglutinadas de más de 100 personas, localizadas en muchos sitios dentro de la zona perteneciente a Huacapongo, poniendo de manifiesto que se construyeron plataformas en los cerros, los cuales debieron servir para “protegerse de las probables incursiones de la sierra” (Topic 1982: 258), así como también lugares de amplio control, como miradores que se ubica en la parte más estrecha del valle Huacapongo, siendo hasta la actualidad una ruta de transporte, comercial y agrícola.
Con respecto a los datos de la sierra de la Libertad Topic, inicialmente sostiene que el intercambio de productos entre diferentes zonas ecológicas, fué básicamente un asunto de interacciones en pequeña escala. La expansión política de los Estados fué típicamente un fenómeno de mediana escala en el Período intermedio Temprano, reafirmando que en Cajamarca,en la costa y en el Callejón de Huaylas se encuentran, también. evidencias de interacción entre grupos situados a mayor distancia, esta interacción ha sido interpretada como un intercambio de bienes selectos entre partes iguales. A medida que el estado crecía no sólo tenía acceso a un mayor número de bienes selectos sino, también, más oportunidades para influir sobre las pequeñas unidades políticas fuera de sus fronteras. Los dirigentes de estas pequeñas unidades tenían pleno acceso a los bienes de prestigio sólo a través de los principales Estados que los rodeaban. Al lograr acceso a dichos bienes los dirigentes estaban en condiciones de demostrar ante su pueblo lo elevado de su rango. Sin embargo, al aceptar bienes de Estados mayores los dirigentes se tornaban dependientes. Ocasionalmente esta dependencia era preludio de la absorción del pequeño Estado, aunque en otras ocasiones el Estado importante se contentaba con controlar a "distancia" al pequeño, mediante el manejo de los bienes selectos.
Topic (1985) formula que existió una mayor penetración de la influencia Huamachuco en el área occidental fronteriza con la costa. Donde aprecia en una serie de sitios como; Ochoconday, Cerro Campana Chica, en la cuenca alta del río Moche, además de dos sitios en Cerro Quinga, ubicados en la cuenca alta del Virú, cierto paralelismo constructivo en los de la cuenca del Moche, siendo difíciles de fecharlos los del Virú. Diferencialmente en Cerro Quinga No 2, se evidencia un sitio fortificado en la parte superior de una pequeña meseta, existiendo gran semejanza con Marcahuamachuco. En ambos comparativamente se encuentran galerías curvas a los lados del barranco y galerías rectangulares dispuestas alrededor de patios. Dentro del incremento en la construcción monumental en la fase Huamachuco Temprano va acompañado por una mayor evidencia de la interacción a larga distancia. En la cuenca alta de los ríos Virú y Chao, hay numerosos sitios con arquitectura de varios pisos, que con mayor o menor grado se asemejan a la arquitectura del estilo Huamachuco. Algunos son pueblos grandes como Acque, Huasochugo y Cerro Sulcha (Savoy 1970; Zaki 1982; Haley 1979); otros son fortalezas tales como Mollepuquio y Cerro Churre (Haley 1979). Muchos están asociados con restos de caminos y a veces tienen grandes corrales cercados. Actualmente es difícil relacionar la mayoría de estos sitios con la secuencia Huamachuco. Lo que sí es evidente es que la influencia Huamachuco es menor en la fase Purpucala y creciente a lo largo de las fases Huamachuco Temprano, Amaru y Huamachuco Tardío(Topic 1985:20).
Por su función, Huasochugo debió contar con elementos arquitectónicos en los Períodos Intermedio Temprano y con mayor incidencia en el Intermedio Tardío (200 años a.C. hasta los 1470 d.C.) donde se depositaba los bienes productos del intercambio, así como ambientes amplios para albergar su ganado. De las observaciones hechas por Jaeckel, define algunas de las unidades en residenciales y otras que presentaban batanes y piedras de moler con restos de comida, habiéndose observado considerable cantidad de huesos, probablemente cérvidos, deja entrever la probabilidad de que también estos amplios ambientes hallan albergado camélidos tanto por su lana como la producción textil en su interior, ¿Serian estos ambientes donde se guardaban y conservaban los bienes colectados para su predistribución ? Jaeckel (1983) sostiene que es muy relevante la adaptación de la arquitectura a la cima y la pendiente del cerro, donde el espacio urbano se encuentra extendido hacia la ladera, cuyo entorno natural estaría separando una arquitectura de élite con relación a las viviendas comunes. La arquitectura de élite formada por pequeñas unidades residenciales compuestas por recintos cuadrangulares conectados entre sí, los cuales tienen pasajes angostos y vanos, banquetas, y hornacinas. Algunas de las unidades presentaban batanes y piedras de moler con restos de comida (Jaeckel 1983:14).
Otra consideración es "El clima y la altura fueron también los factores naturales aprovechados en beneficio de la economía local" (Matos 1994: 255), entendiéndose que dentro de los factores de productividad e intercambio, el procesamiento de productos para clasificación, seleccionados, secados y para facilitar la conservación dentro de las labores de distribución de bienes, se tenia en cuenta el contraste entre el frió nocturno y la radiación solar diurna, permitiendo trasformar los productos frescos en alimentos deshidratados, posibles de ser conservados por uno o mas años (Ibíd; 255).
Dentro de este mecanismo de producción e intercambio es factible la probabilidad de que las áreas amplias hayan sido aprovechadas en una de estas modalidades. Otro elemento arquitectónico presente en Huasochugo son algunas banquetas, que fueran descritas a grosso modo por Jaeckel (1983) y Pérez (1994), las cuales son construcciones exprofesamente construidas a otro nivel con relación al piso, teniendo una conformación elevada, ¿Habrían estado estas ocupadas por representantes de la elite que controlaban la recepción y distribución de los bienes? Brennan (1978) reporta en su sitio de estudio en la costa que el uso de banquetas se halló tanto para contextos domésticos como no domésticos, en este último caso tuvieron un buen enlucido y conformaban complejos de diferentes elevaciones.
Ante la presencia de banquetas las opciones se proponen: que fueron usadas para dormir (Topic 1977); que allí se ubicaron los administradores (Shimada 1994, Bawden 1994) o ambas funciones, sin embargo en el contexto arquitectónico de Huasochugo puede plantearse que las banquetas estaban asociadas a estructuras de elites y fueron ocupadas por administradores que supervisaban la movilización de los bienes.
De los resultados de estudios realizados en la primera temporada de Santa Rita (valle de Chao) el sitio está estratégicamente localizado en la parte en que se va estrechando el valle hasta el punto de convergencia de los drenajes. Kent (1998), llegó a identificar en base al estudio de la cerámica una secuencia cronológica y cultural que involucra las épocas Salinar, Gallinazo, Moche, Recuay, Horizonte Medio, Lambayeque, Chimú y Chimú-Inca. Consideramos que Santa Rita, fue un sitio que tuvo mucho que ver con Huasochugo en diversos momentos cronológicos.
Con una adecuada investigación en el sitio se podrá ampliar el conocimiento científico de la sociedad asentada en Huasochugo asi como develar los diversas etapas cronológicas, analizando su arquitectura, cerámica permitiran comparar el patrón de asentamiento con los valles de Virú, Chao y Moche.




lunes, 26 de noviembre de 2007

LUGARES TURISTICOS DE JULCAN



JULCAN CAPITAL DE LA AGRICULTURA Y EL COMERCIO IMPONENTE PALACIO MUNICIPAL (1996-1998)


Lugares Turisticos -JULCAN

En el año 1998 cuando era Regidor de Educación y Cultura el SR. VICTOR LOZANO CASTILLO y Alcalde el Sr. GILMER ZAVALETA. El INC y la municipalidad de Julcán firmaron un convenio para ser inventario de todos los “sitios arqueológicos” del distrito de Julcán (Etapa I). Se invitó a 54 caseríos, no asistieron 11, y los participantes reportaron la existencia de 104 sitios arqueológicos. Se invitó en especial a los tenientes gobernadores, agentes municipales y promotores de salud al seminario taller realizado el 04–08–98 en Julcán.
Gracias al apoyo decidido de Jesús Briceño Rosario.
Cacán Historico
Huasochugo

LA PUYA DE RAIMONDI


PINTURA RUPESTRE

RUINAS ARQUEOLÓGICAS DEL CERRO AYANGAY:
UBICACIÓN GEOGRÁFICA:
Se encuentra ubicado en el caserío de La Fortuna, Distrito de Julcán a 4 horas caminando de la villa de Julcán a 3300 m.s.n.m. a 10 minutos de la carretera que conduce a Santiago de Chuco.
RESTOS ARQUEOLOGICOS:
Presenta construcciones hechas de piedra labrada, cuartos con ventanas y horadaciones de cabezas clavas.
También están siendo destruidas por los lugareños, convirtiéndolo en pastoreo de animales y la abundante vegetación silvestre.
En su cerámica presenta restos de huacos de color rojo y negro es muy posible que esto haya pertenecido a la cultura Chavín, Mochica, Chimú y también Inca.



CERRO AYANGAY





LAS VENTANAS DE AYANGAY



RUINAS ARQUEOLÓGICAS DEL CERRO TALLE
UBICACIÓN GEOGRÁFICA:
Se encuentra situado en el caserío de Chugurpampa, distrito y provincia de Julcán a 90 minutos de la villa de Julcán, ubicado a 3300 m.s.n.m.
Tiene una extensión de 4 Km. Aproximadamente, ubicada en la cima del cerro talle.
RESTOS ARQUEOLÓGICOS:
Presenta construcciones de piedra labrada con recintos o habitaciones y calles con un metro de altura, en su cerámica presenta huacos de color rojo y negro posiblemente pertenecían a las culturas de Moche, Chavín, Mochica, Chimú y también Inca.



EL GRAN TALLE



RUINAS ARQUEOLÓGICAS DEL PAREDÓN:
UBICACIÓN GEOGRÁFICA:
Se encuentra ubicado en el caserío de Candual Bajo (Distrito y Provincia de Julcán) a 4 horas caminando.
RESTOS ARQUEOLÓGICOS:
Manifiestan en sus construcciones a base de piedra tallada y barro, presenta construcciones semidestruidas, pero existe paredes de 3 m de altura y túnel de intercomunicación subterránea de 1.2 m de ancho por 3.3 de alto.
Estos restos también están siendo destruidos por los lugareños por que actualmente está convertido en criadero de animales y esto también se ve amenazado a desaparecer por completo por excavaciones para extraer huacos y la abundante San Pedro (planta silvestre) parecido al cactus.
Presenta callanas de color rojo y negro, posiblemente pertenecían a la cultura Chimú.



EL PAREDON
La Quesera

LAS CALLES DEL PAREDON




PARA MUESTRA BASTA UN BOTON .
SOLO SON ALGUNOS DE LOS MUCHOS LUGARES QUE TIENE JULCAN, PRONTO MAS Y MAYOR INFORMACION...


viernes, 16 de noviembre de 2007

CARABAMBA Y SU DIQUE

Este hermoso DIQUE es una obra maestra, un lugar muy atractivo de CARABAMBA, inagotable fuente de agua para la agricultura del Distrito, así como inmenso criadero de truchas único de la región. Observar esta belleza anima a cualquiera a quedarse un anochecer y disfrutar de la soledad, del silencio y sentir el aire fresco al amanecer.
¡ no se lo pueden perder!

domingo, 11 de noviembre de 2007

GRACIAS, GARCIA

Raúl Wiener
Analista


Gracias, García:
Por habernos dado un TLC del que Bush dice ahora que servirá para que Estados Unidos se cobre lo que le corresponde de los beneficios que nos extendió con el ATPDEA. Y esto que lo que concedemos no será para unos cuantos años, sino para toda la vida.Gracias por el FORSUR que nos ha demostrado lo que pueden hacer los empresarios exitosos para reconstruir el Perú. Y por el Pacto Social que tuvo el acierto de no funcionar. Gracias por el PREVEN que no sólo nos previno del Niño que no hubo, y terminó en Niña, sino que ayudó a descubrir los síntomas de pérdida de memoria del primer ministro que no recordaba quién era Pandolfi. Gracias por las vacunas que matan en vez de curar. Por los patrulleros, los pertrechos, las ambulancias, que seguimos tratando de comprar. Y por el avión presidencial que no se vende.Gracias por la reforma del Estado que debía eliminar organismos innecesarios, lo que ha permitido formar muchos nuevos organismos igualmente innecesarios. Por la tolerancia cero que ha conseguido que en las carreteras haya más policías cobrando coimas a los choferes, mientras sigue aumentando el número de accidentes. Gracias por la renegociación del contrato con la Telefónica, que no ha tenido ningún efecto en las facturas; la libre desafiliación de las AFP, que no permite que la gente se desafilie; el TLC para adentro, que debe estar demasiado adentro, porque nadie lo encuentra; la Sierra Exportadora que la deben haber exportado a alguna parte. Gracias por el censo que retuvo a la gente en sus casas durante un día pero que no llegó a montones de hogares. Por los nuevos programas sociales, con el mismo dinero que antes, que seguro acabarán alguna vez con la pobreza. Y por el SOAT médico, que permitirá pasarle a las aseguradoras 400 millones de soles al año desde el Estado. Gracias por la rebaja de aranceles que casi consigue que la Sociedad de Industrias marche del brazo de la CGTP. Y por el aporte minero que es tan chiquito que nadie lo alcanza a ver. Gracias por la evaluación de los maestros que sirvió para fregar al SUTEP. Y por el anuncio de evaluación de los docentes universitarios que servirá para fastidiar a la FENDUP y no cumplir con la homologación que estaba comprometida. Gracias por bombardear las pistas de los narcos de la selva por donde pasaron los atacantes de la comisaría de Ocobamba. Por tolerar la erradicación con saqueo a los campesinos que los está enfrentando cada vez más al Estado. Gracias por poner a Mulder de secretario general del APRA, a Del Castillo como primer ministro, a Kouri como primer amigo, a Giampietri para ocuparse de la paz, a Keiko como contacto en el Congreso, a Torres Caro y Estrada como aliados éticos, etc. Gracias García por habernos dado una esperanza. Aldo M. (siguen firmas) Por habernos dado un TLC del que Bush dice ahora que servirá para que Estados Unidos se cobre lo que le corresponde de los beneficios que nos extendió con el ATPDEA. Y esto que lo que concedemos no será para unos cuantos años, sino para toda la vida.Gracias por el FORSUR que nos ha demostrado lo que pueden hacer los empresarios exitosos para reconstruir el Perú. Y por el Pacto Social que tuvo el acierto de no funcionar. Gracias por el PREVEN que no sólo nos previno del Niño que no hubo, y terminó en Niña, sino que ayudó a descubrir los síntomas de pérdida de memoria del primer ministro que no recordaba quién era Pandolfi. Gracias por las vacunas que matan en vez de curar. Por los patrulleros, los pertrechos, las ambulancias, que seguimos tratando de comprar. Y por el avión presidencial que no se vende.Gracias por la reforma del Estado que debía eliminar organismos innecesarios, lo que ha permitido formar muchos nuevos organismos igualmente innecesarios. Por la tolerancia cero que ha conseguido que en las carreteras haya más policías cobrando coimas a los choferes, mientras sigue aumentando el número de accidentes. Gracias por la renegociación del contrato con la Telefónica, que no ha tenido ningún efecto en las facturas; la libre desafiliación de las AFP, que no permite que la gente se desafilie; el TLC para adentro, que debe estar demasiado adentro, porque nadie lo encuentra; la Sierra Exportadora que la deben haber exportado a alguna parte. Gracias por el censo que retuvo a la gente en sus casas durante un día pero que no llegó a montones de hogares. Por los nuevos programas sociales, con el mismo dinero que antes, que seguro acabarán alguna vez con la pobreza. Y por el SOAT médico, que permitirá pasarle a las aseguradoras 400 millones de soles al año desde el Estado. Gracias por la rebaja de aranceles que casi consigue que la Sociedad de Industrias marche del brazo de la CGTP. Y por el aporte minero que es tan chiquito que nadie lo alcanza a ver. Gracias por la evaluación de los maestros que sirvió para fregar al SUTEP. Y por el anuncio de evaluación de los docentes universitarios que servirá para fastidiar a la FENDUP y no cumplir con la homologación que estaba comprometida. Gracias por bombardear las pistas de los narcos de la selva por donde pasaron los atacantes de la comisaría de Ocobamba. Por tolerar la erradicación con saqueo a los campesinos que los está enfrentando cada vez más al Estado. Gracias por poner a Mulder de secretario general del APRA, a Del Castillo como primer ministro, a Kouri como primer amigo, a Giampietri para ocuparse de la paz, a Keiko como contacto en el Congreso, a Torres Caro y Estrada como aliados éticos, etc. Gracias García por habernos dado una esperanza. Aldo M. (siguen firmas)